En esta provincia donde el mate se estira más que discurso en cadena nacional y el sueldo dura menos que un suspiro en la Bombonera, desde marzo la patente cambia el libreto: se paga todos los meses. Sí, chau esquema bimestral, ese que caía como baldazo de agua fría y te dejaba mirando el resumen con cara de “¿y ahora qué vendemos, el auto o el perro?”.
El hombre que puso la firma es Cristian Girard, titular de ARBA, que salió a decir que la movida es para “aliviar el bolsillo” y ayudar a que las familias se planifiquen mejor. Traducido al criollo: que no te venga una boleta con dos meses juntos y te haga decir lo que diría el Diego enojado con el fisco.
La lógica es simple: en vez de pagar de a dos períodos, ahora será mes a mes. Como la suscripción al streaming, pero sin series y con menos glamour. La idea es que el golpe no sea tan seco. Porque como decía la abuela: “lo poco duele menos”. Y en tiempos donde todo sube más rápido que el dólar blue en sobremesa de domingo, cualquier respirito suma.
Según Girard, esto no se hizo antes porque había que aggiornar el sistema tecnológico de ARBA. O sea, pasar del “prendé y rezá” a algo más siglo XXI. Ahora que la modernización está lista, se animaron al cambio y hasta deslizan que más adelante podría aplicarse también al inmobiliario.
En criollo: si el experimento sale bien, la cuota mensual puede volverse costumbre. Y ahí sí, el contribuyente bonaerense va a tener el calendario impositivo más fragmentado que relación tóxica de reality.
Acá viene la parte que todos quieren escuchar. Según el titular de ARBA, tres de cada cuatro propietarios van a pagar nominalmente menos que el año pasado. Sí, leíste bien. Después de un 2025 donde la patente “aumentó mucho” —palabras oficiales— ahora prometen un reacomodamiento a la baja.
Girard explicó que el año pasado hubo un descalce técnico por la falta de aprobación de la ley fiscal. Traducido: los autos valían una cosa, las alícuotas jugaban otro partido y el resultado fue un mazazo en la boleta. “Nosotros lo avisamos”, dijo el funcionario, como quien advierte que se viene tormenta y después te recuerda que te lo había dicho.
Para 2026, con la nueva Ley Impositiva aprobada, la carga se acomoda. Eso sí: los autos de alta valuación —léase, los que no estacionan en la vereda sino en cochera climatizada— seguirán pagando fuerte. Porque en la Argentina siempre hay una máxima no escrita: si tenés nave, pagás como nave.
La movida apunta directo al corazón del drama argentino: la economía doméstica. En un país donde “el que apuesta al peso pierde” quedó tatuado en la memoria colectiva, cualquier cambio que prometa previsibilidad se vende como bálsamo.
Ahora bien, como diría Fontanarrosa si estuviera mirando la escena desde el bar de la esquina: el argentino no le tiene miedo a pagar… le tiene miedo a que le caiga todo junto. Entonces, dividir la patente en cuotas mensuales es casi un acto de psicología tributaria.
Habrá que ver si el “alivio” se siente de verdad o si es como cuando te ofrecen pagar en seis cuotas sin interés y después descubrís que el precio ya venía con la anestesia puesta.
Por lo pronto, desde marzo la patente deja de ser ese mazazo bimestral y pasa a ser una visita mensual, más frecuente pero menos explosiva. Como el primo que viene todos los domingos: no molesta tanto… pero siempre está.
Y en esta tierra donde todo cambia menos el amor por el asado y la queja por los impuestos, la pregunta queda flotando en el aire: ¿será alivio real o apenas una caricia contable?
Como siempre, el bolsillo tendrá la última palabra.
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