En la Argentina donde todo pasa rápido —demasiado rápido— hay algo que cambió para siempre: ya no alcanza con hacer, ahora hay que saber contarlo. Y si no lo contás bien… no existe. Así, sin anestesia. Como diría cualquier productor de tele de los ‘90: “si no mide, no está”. Bueno, en política ahora es igual.
En ese escenario aparece Daniel Ivoskus, que no vino a vender humo ni frases hechas, sino a ponerle nombre a lo que todos ven pero pocos entienden: el poder ya no está donde estaba. Y el que no se avivó, quedó pedaleando en el aire.
Con la presentación de su libro Gobernicar —sí, esa mezcla filosa entre gobernar y comunicar— el consultor dejó algo bien claro: hoy la política es otra cosa. No es solo gestión, no es solo discurso. Es una coreografía fina donde cada movimiento cuenta. Y donde, como decía un viejo sabio del barrio, “el que no entiende el juego, termina siendo parte del decorado”.
Durante su paso por medios y en la presentación en la UAI de Rosario, Ivoskus tiró varias verdades que incomodan. Pero de esas que sirven. no repitió un discurso armado, automático o prefabricado, sino que habló de manera directa y genuina (“fue directo al hueso”).
Se terminó la época donde cuatro tipos decidían qué era importante. Ahora el poder está en el dedo que scrollea. En ese usuario que en tres segundos decide si te escucha… o te manda al olvido. Y en ese mundo salvaje, Ivoskus no solo describe el problema: lo entiende y lo traduce.
Porque claro, no es solo comunicar. Es competir. Y no contra otro candidato… no, no. Competís contra todo. Contra un partido de fútbol, contra el streaming, contra el quilombo de la vida cotidiana. “Si en los primeros 3 segundos no impactaste, olvidate”, advierte. Más claro, echale agua.
Y acá es donde muchos se caen del caballo. Porque siguen hablando como si estuvieran en cadena nacional de 1975, mientras la gente está en TikTok, en Instagram, en mil pantallas a la vez. “Estamos ante audiencias ultramicrosegmentadas”, explica Ivoskus. Traducido al criollo: ya no le habrás a todos… le habrás a cada uno.
Pero lo más jugoso viene cuando se mete con el tema del liderazgo. Ahí no hay eufemismos. “Hoy el proyecto es la persona”, dice. Una frase que a más de uno le debe haber hecho ruido. Porque rompe con ese verso de manual que dice que lo importante es la estructura, la ideología, el partido.
No, viejo. Hoy la cara manda. La narrativa manda. La construcción del personaje político es clave. Y en ese terreno, Ivoskus juega de memoria. No improvisa. No corre de atrás. Está un paso adelante.
Eso sí, tampoco compra espejitos de colores. Porque si bien reconoce la personalización, también pone un límite: sin equipo no hay futuro. “Siempre vas a ser más competitivo con un equipo multidisciplinario”, remarca. O sea, podés tener el mejor discurso del mundo… pero si atrás no hay estructura, te caés como castillo de naipes.
La presentación en Rosario no fue una más. Fue de esas que marcan agenda. Con reconocimiento institucional, con el respaldo de la Cumbre Mundial de Comunicación Política y con un auditorio lleno, Ivoskus no solo presentó un libro: dejó una hoja de ruta.
Porque en el fondo, Gobernicar no es solo un concepto. Es una advertencia. Es el manual que muchos deberían leer antes de salir a la cancha creyendo que esto sigue siendo como antes.
Y como diría cualquier viejo lobo de la política, de esos que vieron pasar gobiernos, crisis y resurrecciones: “el que no se adapta, se extingue”. Bueno, Ivoskus no solo lo entiende… lo viene explicando hace rato. Y a diferencia de muchos, no corre de atrás: marca el ritmo.
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