La noticia del fallecimiento de Andrea Rojas Murillo, una mujer chilena de 53 años, en la casa del guitarrista de Virus, Julio Moura, sigue causando conmoción. Lo que empezó como una relación virtual entre fan y artista terminó en un hecho trágico que está siendo investigado.
La familia de Andrea, todavía incrédula y sumida en el dolor, rompió el silencio a través de un comunicado. Ahí dejó claro un punto: Andrea no tenía una relación amorosa formal con el músico. Según explícito
“La amistad entre ambos se dio de forma virtual y a distancia, y no fue hasta hace unos meses que se volvió presencial. Cualquier relación amorosa nunca fue comunicada ni a nuestra familia ni al público en general”, aclararon sus allegados.
El 3 de enero, Andrea falleció en la casa de Moura en La Plata. La principal hipótesis de la Justicia es que murió durante una práctica de “asfixia erótica”. Sin embargo, la familia está esperando los resultados de los análisis toxicológicos y psiquiátricos.
Un detalle preocupante que mencionaron los familiares es que nadie de las autoridades argentinas se contactó con ellos directamente.
“La verdad es como el sol: aunque se tape con las manos, siempre termina saliendo”, decía Atahualpa Yupanqui, y eso es lo que esperan los familiares de Andrea: que la Justicia argentina esclarezca los hechos.
La familia de Andrea describió a la mujer como alguien “llena de luz, amante de la naturaleza, los animales, la literatura y la música. Una persona increíblemente dedicada a su familia y proyectos personales”. En su mensaje, pidieron empatía y comprensión en este momento tan difícil.
Por su parte, la familia de Julio Moura emitió otro comunicado, calificando lo sucedido como un “terrible accidente”. Fue su expareja, Lucía Castelli, quien actuó rápidamente al enterarse del hecho, llamando a emergencias y al 911.
“La única lucha que se pierde es la que se abandona”, decía Evita, y queda claro que la familia de Andrea seguirá buscando respuestas para entender por qué perdió a alguien tan importante para ellos.
En este contexto, otra frase que resuena fuerte es la de Ernesto Sábato: “Siempre es lejana la justicia, pero no hay que dejar de buscarla nunca”. Mientras tanto, el caso sigue abierto, con más preguntas que respuestas, pero con el compromiso de ambas familias de que se sepa la verdad.

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