
Viste cuando te dicen “mostrate tal cual sos” y vos pensás: ¿seguro? ¿todo? Bueno, por ahí arranca la historia. Porque en tiempos donde todos posan, filtran y venden una versión editada de sí mismos —como diría Mirtha Legrand: “como te ven, te tratan”— aparece Darío Parejas y te mete un cachetazo estético: acá nadie es lo que parece, maestro.
Su nueva muestra, “Lo Prominente”, no viene a decorar paredes ni a hacer juego con el sillón. No. Viene a incomodar un poquito, a correrte el eje, a dejarte medio regulando como televisor viejo cuando llueve.
En el universo de Parejas, las máscaras no tapan: expanden. Y ahí está la trampa linda. Porque uno entra pensando que va a ver rostros… y termina viendo capas, tensiones, identidades que se arman y desarman como relato de vestuario en Intrusos.
Cada cara intervenida es un terreno en disputa. No hay identidad fija, no hay “este soy yo y listo”. Acá todo es más bien un “depende”, un “ponele”, un “¿y si no?”. Como decía Diego Maradona: “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”. Bueno, acá la cara tampoco.

Atrás de cada máscara aparece un triángulo. ¿Qué significa? Nadie te lo explica. Y mejor así. Porque ahí está el encanto: en ese código silencioso que parece ordenar todo sin decir ni mu.
Es como esos guiños que entendés sin que te los expliquen. Como cuando alguien tira un “todo pasa” y ya sabés por dónde viene la mano. Hay algo ahí… pero no te lo van a masticar.
Olvidate del fondo prolijo tipo retrato clásico. Acá hay brumas, manchas, atmósferas que no acompañan: te empujan. Es como si el entorno se rebelara contra la figura.
La cara no está “ubicada”. Está flotando en un limbo medio existencial, medio emocional. Como domingo a la tarde después de un asado largo: no sabés si estás bien o te está cayendo todo junto.

Parejas labura con collage, acrílico, óleo, carbonilla, tinta… mete de todo. Pero no es capricho: cada capa suma tiempo, historia, huella. Es como si cada obra fuera una especie de archivo emocional.
Y ahí el tipo te dice sin decir: la identidad no es una foto, es un proceso. Un quilombo hermoso, básicamente.
Hay algo muy interesante en esta muestra: lo importante no es lo que ves, sino lo que pasa en el medio. En ese “entre” donde la imagen no termina de cerrarse.
Y ahí entramos en terreno más filosófico, más denso, donde resuena gente como Hans Belting, que hablaba de la imagen como algo que no es solo visual, sino también mental, cultural, casi corporal.
Pero tranquilo, no hace falta haber leído teoría alemana para entenderlo: lo sentís igual.
Dario Parejas es Mendocino, formado en Bellas Artes, músico, performer, diseñador… un tipo que no se quedó en una sola etiqueta. De esos que hacen de todo y encima les sale bien.
Pasó por talleres, clínicas, colectivos artísticos, videoarte… un recorrido que se nota en la obra: hay mezcla, hay búsqueda, hay curiosidad. Nada de piloto automático.
Hoy vive y labura en Buenos Aires, y viene construyendo un camino sólido en el arte contemporáneo, sin humo pero con mucha sustancia.
“Lo Prominente” – Darío Parejas
📅 Viernes 17 de abril – 19 hs
📍 Galería Pasaje 865

El Veredicto de el archivólogo
En un mundo obsesionado con mostrarse, con definir todo, con etiquetar hasta el aire… Parejas viene y te corre la estantería.
Porque al final, lo prominente no es lo que se ve clarito y sin vueltas.
Es eso que queda vibrando, medio incómodo, medio fascinante…
Eso que no podés terminar de explicar.
Como diría cualquier habitué del under porteño:
“No sé qué vi… pero me quedó dando vueltas”.
Y con eso, ya ganó.
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